17 de febrero de 2012

Cubriéndonos las vergüenzas.

No es ningún secreto que los aficionados al rol convivimos con el general rechazo que supone la mera mención de nuestro hobby. Cualquiera de nosotros que en algún momento haya cometido la ingenuidad de comentar nuestros intereses en frente de gente poco versada en este mundo de cultura alternativa, tan rico y fascinante, ha tenido que enfrentarse a las miradas suspicaces y los comentarios hostiles. Mi anécdota más reciente sobre el tema ocurrió hace unos pocos meses. Yo vivo compartiendo piso con otros dos chicos universitarios, que con el paso del tiempo quedaron intrigados por los libros que decoran mi estantería y decidieron pedirme que les dirigiera alguna partida. Empezamos con algo muy básico, siendo ellos como eran novatos en esto del rol, y jugamos unas cuatro sesiones a Zombies:All Flesh Must Be Eaten, con buenos resultados. Fueron unas noches entretenidas, de juego con actitud muy distendida, ellos fumando cigarros aliñaos y yo narrando y bebiendo té como el marica repipi que soy. Como digo, fue bien: nos partimos el culo y lo pasamos en grande.


El caso es que ambos comentaron a sus respectivos padres, a los que llaman con la asiduidad de un hijo ejemplar, que habían estado jugando a rol. En ambos casos obtuvieron exáctamente la misma contestación: “Tened cuidado, ¿eh? Que esa gente es peligrosa”. Tened cuidado.


...Esa gente...


Creo que solo los que estamos implicados en este mundillo sabemos lo que se siente en ese momento. Es insultante, hiriente y, sobre todo, frustrante. Y nos lleva pasando toda la puñetera vida. Al menos a mí, que tengo 24 para 25 años y empecé a jugar a rol con los 11 años. Como a muchos otros, he escuchado de todo: que esto sólo lo juegan los locos, que es cosa de sectas, que incita al asesinato, que provoca necrosis cerebral (lolwut)...La crítica es tan absurda y tan infalible, que con el tiempo tiendes a retraerte y a cuidarte de no mencionar a la ligera a qué dedicas la mayor parte de tu tiempo libre. Especialmente cuando acabas de conocer a alguien, por si acaso saca el espray de pimienta.


Creo que estos ataques nos han vuelto demasiado circunspectos para con nuestra afición. Diría que incluso en muchísimos casos, nos han hecho avergonzarnos interiormente de ella. Claro, puedes decir que tú no te avergüenzas en absoluto. Yo tampoco, pero el caso es que nunca he oído a ningún desarrollador de videojuegos diciendo que no quería dar “una falsa impresión” al tratar ciertos temas polémicos (violentos o sexuales) en su juego. Tampoco he visto jamás que un escritor comprometa su integridad artística eludiendo ciertos temas para evitar convertir a sus lectores en psicópatas de forma espontánea y accidental. Sin embargo, sí que tengo que leer la jodida introducción en los juegos de rol advirtiendo explícitamente que el libro en cuestión no enseña brujería, ni promociona las violaciones, el asesinato o el comportamiento incívico ¿De qué va eso? ¿Por qué tenemos que justificarnos en cada puñetero libro? ¿De qué nos avergonzamos, como decía antes?


Probablemente algo que no nos hizo ningún favor fue la forma en la que TSR nos vendió a todos de puertas para fuera cuando le dio por escribir esa perla de Código Ético en la época de AD&D 2ª. Este código ético fue una respuesta a las durísimas acusaciones procedentes de algunas asociaciones de “padres y madres preocupadas” americanas, como consecuencia de algunos incidentes que en su momento decidieron relacionar con el mundo del rol. No me interesa ahora entrar a valorar esos incidentes, pero el caso es que al blandir sus críticas, D&D se utilizó como sinónimo de rol en esos momentos, y D&D nos representaba a todos ¿Y qué hizo TSR? Pues elaborar este código ético que no es más que una claudicación absoluta incluso a las más absurdas acusaciones. Punto por punto, TSR puso el culo a cualquier chorrada que pudiera escupir una ama de casa ofendida desde su casa en las frondosas selvas de Utah, o lo que mierda tengan por allí. Entre otras perlas TSR comenta: que ni promociona ni defiende el rol en vivo, que no habrá menciones a actos criminales (nada de ladrones y asesinos: mejor “picaruelos”), que no se harán referencias al diablo (vaya a aparecerse, lol), que no se enseñará brujería...


Ok, un segundo ¿Brujería? ¿Es realmente necesario advertir de algo así? ¿De verdad hay que dejar claro que no enseñará “magia de verdad”? ¿Esta gente teme que en un juego de rol se enseñe magia “real” y yo soy el chiflado? What. The actual. Fuck.


En fin, herida de muerte quedó la libertad creativa y artística de D&D entonces, y gravemente perjudicada quedó la del resto. Y todavía nos dolemos. Suplementos como el de Slasher, de White Wolf, cuyo tema son los asesinos en serie hacen removerse incómodos a más de un aficionado. James Maliszewski, tan experto en juegos Old School como melindroso en ocasiones, expresaba preocupado la peligrosa “ruptura moral” del suplemento Carcosa con la convención Gygaxiana en una de sus entradas:


"The consequence of these objective definitions of good and evil is not that players are -- or even should be -- limited in their choice of alignment for their characters. Rather, it's that the text of the game itself does not support the notion that evil actions are in any way right, correct, or otherwise commendable -- quite the contrary! This is important for two reasons. First, it's useful as a reminder to players that, for example, torturing orc captives isn't appropriate behavior for supposedly good characters. Second, it's useful for when outsiders come along and read the books and erroneously think the game promotes murder and mayhem (among other things)."


Y está hablando de un suplemento para Old School, la rama más convencional y “friendly” de nuestra afición ¿Por qué seguimos haciendo esto? ¿Qué importa si alguien mira la portada de un juego de rol y dice que exalta el satanismo? ¿Por qué damos crédito a opiniones ignorantes, ecos de las mismas voces que antaño abogaban por la quema de libros heréticos en las hogueras, o por la limitación de literatura “inmoral” como la de Salinger o textos científicos como los de Darwin en los centros de enseñanza? Cuando suavizamos de forma hipócrita el mensaje de nuestros juegos de rol, no sólo los empobrecemos artísticamente, sino que alimentamos como ya hiciera TSR con su código ético los prejuicios analfabetos de una sociedad que ya está bastante perjudicada ¿Y a cambio de qué? ¿Impedimos que los medios de comunicación puedan atacarnos en un futuro? Claro que no, ya sabemos que cuesta muy poco sacarse un titular de la faltriquera, da igual lo falso que sea. Debemos empezar a reivindicarnos. A nosotros como aficionados del rol, y a nuestros juegos como algo cuya integridad es tan sagrada como la de cualquier creación artística.


Decía Oscar Wilde: “no hay libros morales ni inmorales, solo libros bien escritos y libros mal escritos.” y "Los libros que el mundo llama inmorales, son libros que muestran al mundo su propia vergüenza." Preocupémonos nosotros, pues, de escribir buenos juegos de rol, y que se ocupen los demás de lidiar con sus vergüenzas.


Un saludo, y buena caza.

16 comentarios:

Zoe dijo...

Magnifico Gary, de verdad.

Gary Arkham dijo...

Gracias, Zoe :)

Inmanuel dijo...

Yo como soy un snob, cuando comento mi afición a los juegos de rol y veo miradas suspicaces, hago, inmediatamente, una analogía con el teatro, con el desarrollo de la imaginación y si se me ponen tontos incluso les hablo de la importancia de los simbolismos en la ficción. ¿Qué quiero decir con esto? Que el prejuicio asociado a las katanas no es muy distinto al prejuicio para con cualquier cosa que se desconoce, y por tanto, se teme. Además añadamosle que es un fenómeno cultural, y como tal es carne de cañón de los púlpitos de la moral absurda, del recato rancio, del olor a alcanfor y de la represión sistemática. Y es por ello que también las editoriales se cubren las espaldas: no son un sector tan fuerte como los videojuegos como para hacer lo que les venga en gana y pasarse por el forro a todo la carcundia y su estúpido discurso y por mera mercadotecnia, esquivan a los lobbys conservadores haciendo avisos a navegantes y demás parafernalia oligofrénica.

Gary Arkham dijo...

Amén.

Naota Nandaba Kasugano dijo...

¡Qué casualidad! Hace unos días salió el tema hablando con mi madre, y también hice el paralelismo con el teatro.

Y es que es la puñetera verdad, ¿Qué es el rol sino teatro de improvisación reglada?

Gary Arkham dijo...

Efectivamente. Y te puedo decir lo que NO es: una escuela de asesinos XD

Esa es la Hermandad Oscura, por cierto. Suroeste de Skyrim, conforme ves una cabañita con un cofre a mano derecha XD

YerayNG López Monzón dijo...

Debo reconocer que aunque no me cuesta enseñar a mis allegados como es mi afición, o al menos que sepan que lo que practico, si es cierto que ante desconocidos o gente con la que no intimo, intento que no salga el tema, evado sus preguntas cuando estoy diseñando una campaña en un bloc de notas y, en general, me obligan a avergonzarme por sus prejuicios.

Tienes razón en lo de reivindicarse, pero es un tema complicado en el que nosotros tenemos las de perder, al resto de la sociedad les da igual lo que los roleros diga/haga/explique, seguirán con sus prejuicios. Creo que lo que has hecho introduciendo a tus compañeros de piso es el modo de ir avanzando. Si ellos cuentan su experiencia como algo positivo, habremos ganado una pizca de reputación.

YerayNG López Monzón dijo...

Por cierto, muy buena la entrada.

Gary Arkham dijo...

Me alegra que te guste, yerayNG. Es cierto que una forma muy positiva de dar a conocer la verdadera naturaleza de nuestro hobby es a través de los "master de infantería", que crean grupos de juego allá a donde van. Yo lo he tenido fácil, gracias a unos compañeros de piso muy receptivos.

El caso es que no podemos "empequeñecernos" para caber en mentes reducidas por los prejuicios. Por supuesto tenemos que tender puentes, pero no limitarnos.

James Arkham dijo...

Una iniciativa interesante al respecto son los juegos de rol para niños, pensados para usarse como herramienta en escuelas o para jugar en familia con los retoños. Un ejemplo muy aclamado: "Happy Birthday, Robot!" de Daniel Solis.

Gary Arkham dijo...

Y sería una herramienta buenísima, igual que los roleplays médico-paciente que hacemos en la carrera. El problema es que seguramente tendrías que usar el término "juego de equipo" o "juego social" en lugar de juego de rol para vendérselo a la asociación de padres del centro. :/

Athal Bert dijo...

el mismo problema tuvieron los comics de superhéroes con el Comic Code Authority, aunque se están librando de ellos ya. (DC lo hizo el año pasado). El problema de la autocensura es del que se autocensura, que es cobarde y cómplice a la vez. El rol es como la masturbación, hay que hablar de ello con normalidad y en público, de lo contrario los voceros del apocalipsis son los únicos que tienen voz.
Por eso mismo, no podemos seguir quejándonos de un caso de hace 18 años ya... hizo daño y mucho, pero la complicidad cobarde del que no habla en público de los juegos de rol ha hecho aun más daño.

Gary Arkham dijo...

Exacto. No hacemos más que perpetuar los perjuicios que ocasionaron al hobby durante la época de la quema de brujas mediática. Como decía en el post, hay que reivindicarse, y no andar con pies de plomo. Y lamentablemente cada vez que sale un título como el mencionado "Slasher" de White Wolf tengo que leer opiniones de gente relativamente influyente (como el responsable del vlog "Game Geek") diciendo que "cuestiona el buen juicio" de la editorial por publicar un título que puede resultar "perturbador".

Que tenga que aguantar ese tipo de juicios de gente que se quedó en los artículos de opinión que escribieron algunos periodistas analfabetos sobre el tema en su momento, vale; pero leer este tipo de cosas de aficionados y entendidos de la materia, pues es indignante.

Athal Bert dijo...

Pues si... y es más iniciativas como esa que salió de "lee un libro de rol en público" me hacen alucinar.... juego a rol desde 1990, y siempre he leido libros de rol en público... si es que... nos gusta quejarnos, y autocensurarnos y hacernos las victimas. ..

Gary Arkham dijo...

XD Ya ves si alucino con campañas como esa. "Lee un libro de rol en público", como si fuera algo audaz y subversivo... Si por lo menos fuera "Juega a rol en público" (como unos amigos y yo haciámos con Vampiro en la piscina municipal, tirando dados en las toallas XD) pues bueno, todavía.

A mí lo que me ha motivado a escribir esto es precisamente la autocensura que observo en torno al hobby. Es un pecado demasiado común.

Calaboso dijo...

He llegado de rebote a esta entrada y tengo que felicitarte. Esta frase: " ¿Esta gente teme que en un juego de rol se enseñe magia “real” y yo soy el chiflado? What. The actual. Fuck." la voy a enmarcar.