12 de noviembre de 2010

Campaña El Precio de la Libertad: Introducción. Parte I.


"Master, master, where're the dreams that I've been after?
Master, master, you promised me only lies"

Metallica - Master Of Puppets



"Viviamos en una época de milagros. La sublimación de una sociedad potenciada por una tecnología que no paraba de mejorarse a sí misma. Nuestros cuerpos eran templos inmaculados diseñados nucleótido a nucleótido, construidos por científicos artesanos que manipulaban nuestra genética como el escultor domina la piedra. La enfermedad, al menos en el primer mundo, era un mal decadente, que desaparecía como un sueño turbio en la memoria. Nuestras vidas eran largas, más largas que nunca. Por fuera, nos asemejábamos a dioses. Por dentro, nuestros demonios callaban, aletargados por una vida plena, servida en bandeja de plata.


Descubrimos un nuevo hogar. Un nuevo planeta, que volvió a llenar nuestras mentes de la excitación por lo desconocido, del sueño de la conquista. Nos dio un objetivo trascendental, cuando ya lo teníamos casi todo. Y emocionados, cuando nuestros líderes nos hablaron y nos encomiaron a investigar, a trabajar por un medio para alcanzar ese nuevo planeta, la humanidad al unísono se puso a ello. Antiguas potencias enfrentadas durante siglos se dieron la mano. Las más ricas tendieron su ayuda a las menos afortunadas. En los medios, en los hogares, en la calle. Estaba en todas partes. Viajaríamos lejos, muy lejos, y construiríamos un futuro más allá de nuestro planeta. Consumaríamos el sueño más grandioso de la humanidad. Justificaríamos con la consecución de la más grande epopeya nuestra misma existencia.

Lo estábamos logrando. Trabajamos juntos y creamos lo que parecía imposible. Encontramos una forma de viajar enormes distancias por el universo. Y entonces se hizo un pacto solemne. La colonización sería un proyecto global. No habría potencias por encima de otras que pudieran clavar su bandera en la nueva tierra antes que las demás. La página más importante de la historia se escribiría entre todos. Así, se comenzó a construir un puerto gigantesco, en un sitio decidido en común, así como las enormes naves, grandes como ciudades, que llevarían a todo aquel que quisiera más allá del espacio hacia su nuevo hogar. Era nuestra obra maestra, y conforme el sueño se hacía más real, en todo el mundo crecía la excitación. Rebosábamos de optimismo.

Nos engañaron. Pensamos que el sueño era compartido por todos, pero solo era una máscara, un vodevil. Nuestros líderes tenían sueños distintos: sueños de gloria, sueños de poder, sueños humanos. Descubrieron que algunas potencias estaban llevando por separado sus propios planes para la conquista. Construían sus naves, escondían su tecnología a las demás, o se la robaban en secreto entre ellas. El proyecto unificado era una farsa. Un hueso que nos arrojaron mientras tejían la ruina de todos.

Nos manipularon. Con el tiempo, los dueños del mundo se enteraron de su mutua traición y vieron sus intereses peligrar. Los intereses de todos, nos decían. Cuando terminaron con sus campañas de odio, mentiras y acusaciones, la gente rugía con ira hacia sus vecinos, pidiendo a gritos un horror que hacía tiempo nuestros líderes ya venían preparando. Solo hacia falta que perdiésemos de vista lo importante, que nuestras mentes se volvieran un poco más pequeñas. Mentes adecuadas para la guerra.

Cuando al fin estalló, las consecuencias fueron...Inimaginables. La ciencia que podía llevarnos más allá del cielo nos sumió en el peor de los infiernos. Soldados modificados genéticamente sembraban el terror por el mundo, con cuerpos diseñados para matar y crear dolor con la eficacia de deidades enfurecidas. Allá donde dos ejércitos se encontraban, la tierra quedaba incinerada, las ciudades arrasadas y los cielos negros de ceniza. Las mentes que habían erradicado las enfermedades creaban otras, mucho más terribles, que se usaban como armas. Genocidios invisibles que acababan con millones, soldados y civiles por igual. Y sin un claro vencedor, la guerra se prolongaba. Poco a poco, mes a mes, año a año, íbamos un poco más lejos, ampliando los límites de la barbarie, forzando el reloj del fin del mundo.

Hasta que al final, llegó Croatoa..."

4 comentarios:

lobezno__ dijo...

Muy buena Gary..., dan ganas de jugar a lo que sea eso, y si no es un juego, dan ganas de inventarlo :P

Gary Arkham dijo...

Gracias :) No es un juego preexistente, sino el comienzo de una ambientación propia para jugar una campaña.

En este post está toda la info:

http://devilteamweb.blogspot.com/2010/10/una-nueva-aventura-comienza.html

¡Un saludo!

lobezno__ dijo...

OOOk, leido... La verdad es que es un trabajazo lo que quieres hacer.., pero tiene una pintaza alucinante con todo ese Western... :p.

V dijo...

Un gran comienzo. Esto promete, Gary-san. :)